Un sueño nacido en Colombia en 2018 y vuelto necesidad en Europa: ver Latinoamérica en el mundo entero.
Desde Bogotá, con su dinamismo, su caos organizado, una capacidad de mezclar la modernidad de sitios cada vez más impresionante, siempre recordando la historia nacional.
Aquí nacieron las inspiraciones de La Catalina.
La idea nació de las persona, de conversaciones aquí y allá, con gente de allá y aquí. Cada uno con su humor, su forma de rumbear, farrar o gozar. Todos con la misma vibra, algo que iba más allá del idioma.
La América Latina que nos inspira no cabe en una sola imagen. Ni en un solo producto, ni en un solo proyecto. Por eso La Catalina no es una sola cosa. Es una construcción hecha de textiles, de encuentros, de sabores, de espacios. Cada proyecto que nace aquí nace con la misma intención : traer un pedazo de ese continente a donde estés. Para los que crecieron allá y viven acá. Para los que nunca fueron pero siempre sintieron que algo de eso les pertenecía. Para todos los que, de una forma u otra, llevan América Latina en el pecho.